Sol de fuego
El sol daba de lleno en su rostro y Julia cerraba los ojos, absorbiendo su calor. Sólo entonces se sentía libre, sólo entonces podía imaginarse que era feliz. Eran los únicos momentos en que llegaba a pensar que sus sueños eran reales. Y soñaba. Cerraba los ojos y all estaba él, Alonso. Pero ya no era un muchacho, sino un hombre. Un hombre fuerte y decidido, dispuesto a defenderla. Y ella ya no era una niña, sino una mujer... Su sueño acababa cuando abría los ojos y la realidad la golpeaba cruelmente. Alonso no regresaría jamás y ella tendría que seguir luchando sola, defendiendo sin ayuda la felicidad de su hijo, ignorando el odio y el recelo que su persona suscitaba en los demás, y temiendo con todo su corazón que fuera descubierto el secreto que prometiera guardar tantos años atrás. Un secreto que pesaba sobre sus hombros como una amenaza de muerte.
Ediciones (1)
- Sol de fuego (1992)
Harlequin Iberica · español


